El cáncer es la segunda causa de muerte en América Latina y su incidencia sigue aumentando. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), brazo de la OMS especializado en cáncer, ha evaluado rigurosamente la relación entre dieta y cáncer durante décadas.
Es importante ser claros desde el inicio: ningún alimento cura el cáncer y ningún alimento lo causa de manera aislada. Lo que la ciencia demuestra es que los patrones alimentarios a largo plazo modulan el riesgo. Y esa modulación es significativa: suficiente para que las organizaciones de salud más rigurosas del mundo la incluyan en sus recomendaciones preventivas.
La IARC ha identificado al menos 13 tipos de cáncer asociados con el exceso de grasa corporal: mama (posmenopáusico), colorrectal, endometrio, esófago, vesícula, riñón, hígado, ovario, páncreas, estómago, tiroides, meningioma y mieloma múltiple.
Los mecanismos incluyen: inflamación crónica, hiperinsulinemia, alteraciones hormonales (estrógenos elevados), estrés oxidativo y disfunción inmunitaria (menor vigilancia antitumoral).
La IARC clasificó a las carnes procesadas (salchichas, jamón, tocino, embutidos) como carcinógeno Grupo 1 (evidencia suficiente en humanos). Cada 50 gramos diarios de carne procesada aumentan el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.
Clasificado como carcinógeno Grupo 1. Asociado con cánceres de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama. No existe un nivel seguro de consumo de alcohol para la prevención del cáncer.
El estudio NutriNet-Santé encontró que cada 10% de incremento en el consumo de ultraprocesados se asocia con un 12% más de riesgo de cáncer. Los mecanismos propuestos incluyen: aditivos con potencial carcinogénico, formación de acrilamida y compuestos N-nitroso durante el procesamiento, y desplazamiento de alimentos protectores.
El informe del World Cancer Research Fund (WCRF) concluye con evidencia "convincente" que la fibra dietética reduce el riesgo de cáncer colorrectal. Un metaanálisis de BMJ encontró una reducción del 10% por cada 10 gramos adicionales de fibra al día. Fuentes: legumbres, cereales integrales, frutas, verduras.
El WCRF califica la evidencia como "probable" para la reducción de cánceres de boca, faringe, laringe, esófago y estómago. Los mecanismos incluyen: antioxidantes, fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos con actividad anticancerígena directa.
Brócoli, coliflor, col, kale, berros contienen glucosinolatos que se convierten en isotiocianatos (como el sulforafano), compuestos con actividad anticancerígena documentada: inducen enzimas de detoxificación fase II, inhiben la angiogénesis tumoral y promueven la apoptosis de células cancerosas.
El consumo regular de ajo, cebolla, puerro y cebollín se ha asociado en estudios epidemiológicos con menor riesgo de cáncer gástrico y colorrectal. Los compuestos organosulfurados del ajo tienen actividad anticancerígena documentada in vitro e in vivo.
La curcumina ha demostrado actividad anticancerígena en múltiples modelos preclínicos, actuando sobre vías como NF-kB, STAT3, PI3K/Akt y p53. Estudios clínicos piloto en cáncer colorrectal y pancreático han mostrado resultados prometedores como terapia complementaria.
Estudios observacionales y algunos ensayos clínicos sugieren un efecto protector de los omega-3 contra el cáncer colorrectal y de mama. El estudio VITAL encontró una reducción del 28% en la mortalidad por cáncer con suplementación de omega-3.
Múltiples metaanálisis han encontrado una asociación inversa entre los niveles de vitamina D y el riesgo de cáncer colorrectal, mama y próstata. El estudio VITAL demostró una reducción del 25% en la mortalidad por cáncer en personas suplementadas con vitamina D (después de excluir los primeros 2 años de seguimiento).
Flavonoides (presentes en frutas, verduras, cacao, té), resveratrol (uvas), catequinas (té verde) y antocianinas (arándanos, frutas moradas) tienen actividad antioxidante y modulan vías de señalización celular involucradas en la carcinogénesis.
Tu sistema inmunológico vigila constantemente la aparición de células anormales y las elimina antes de que se conviertan en tumores. Este proceso se llama "vigilancia inmunológica" y es la razón por la que no todos desarrollamos cáncer a pesar de que las mutaciones celulares ocurren constantemente.
La nutrición modula directamente esta vigilancia:
ORIM™ promueve una alimentación rica en alimentos protectores complementada con suplementación de calidad suiza. Vitamina D, Omega-3, Curcumina, Probióticos y Polifenoles: nutrientes con evidencia en el soporte de la función inmunológica y la modulación de la inflamación. Prevención basada en ciencia, no en promesas.
Nota importante: Este artículo es informativo y no reemplaza el consejo médico. Si tiene antecedentes familiares de cáncer o preocupaciones específicas, consulte a su médico.
Nutrición preventiva basada en ciencia: Vitamina D, Omega-3, Curcumina, Polifenoles y Probióticos. Calidad suiza OFSP.
Ver Productos ORIM™ →